Categories
Uncategorized

El acuerdo con Irán, una victoria interna

Handshake Iran US, courtesy of Zereshk /Wikimedia Commons

WASHINGTON, DC – Las primeras declaraciones del gobierno de los Estados Unidos acerca del “acuerdo inicial sobre el programa nuclear de Irán” han puesto el acento en las importantes concesiones logradas por Estados Unidos y Occidente. Irán aceptó detener el enriquecimiento de uranio por encima del 5%; neutralizar sus reservas de uranio enriquecido hasta casi el 20%; dejar de incrementar sus reservas de uranio enriquecido al 3,5%; renunciar al uso de “centrífugas de próxima generación”; cerrar su reactor de plutonio; y volver a abrir sus instalaciones nucleares a la realización de amplias inspecciones. A cambio, Irán obtendrá un “levantamiento limitado, temporal, selectivo y reversible” de las sanciones internacionales.

El acuerdo regirá solamente durante los próximos seis meses, en los que ambas partes intentarán alcanzar un acuerdo integral definitivo. Por ahora, como ha señalado el presidente Barack Obama, la postura de Estados Unidos es que “Irán [todavía debe] demostrar al mundo que su programa nuclear apunta exclusivamente a fines pacíficos”.

Presentar la cuestión de este modo responde a la necesidad de convencer a los escépticos congresistas estadounidenses de que acepten un acuerdo limitado y temporal. Los aliados de Israel en el Congreso tienen muy presente el rechazo declarado de aquel país a todo el proceso de negociación (rechazo que en los últimos tres meses el primer ministro Benjamín Netanyahu no se cansó de repetir a quien quisiera escucharlo).

De hecho, la postura de Israel es un aliciente para la oposición republicana que quiere pintar a Obama como un presidente débil e ingenuo por negociar con Irán, país que todavía describe a Estados Unidos como “el gran Satán”. Y tanto republicanos como demócratas amenazan con aprobar en diciembre una nueva ronda de duras sanciones contra Irán. De modo que Obama se encuentra en la posición de tener que contener la oposición de los halcones estadounidenses y al mismo tiempo actuar como un halcón de cara a los negociadores iraníes.

No hay nada de raro en ello. Es de suponer que el anuncio del gobierno iraní a su pueblo, que hace énfasis en las importantes concesiones obtenidas por los negociadores iraníes, deba interpretarse del mismo modo, pero en dirección contraria. Esas concesiones incluyen que se suspenden las sanciones internacionales a las exportaciones iraníes de petróleo, oro y automóviles (algo que supondrá ingresos por 1.500 millones de dólares); se destraba el acceso a 4.200 millones de dólares derivados de la venta de petróleo; y se liberan pagos de becas del gobierno iraní a sus estudiantes en el extranjero.

El presidente iraní Hasán Ruhaní está tan necesitado como Obama de conseguir apoyo local para el acuerdo. Para ello, deberá sobre todo reducir la inflación y revitalizar la economía del país. Si con esto logra aplacar las tensiones internas (especialmente las de la inquieta clase media iraní), el gobierno se llevará los laureles y la Guardia Republicana iraní y otros sectores intransigentes saldrán debilitados.

Lo mejor para Occidente es esperar que el relato iraní termine siendo verdadero, ya que el espacio político para cualquier acuerdo diplomático significativo (la voluntad de alcanzarlo y el margen para hacerlo) debe crearse fronteras adentro. Esto vale especialmente en el caso de un gobierno nuevo que asume con promesas de mejoras económicas. Para que Ruhaní pueda ganarle a los halcones, que querrán impedir cualquier acuerdo definitivo, es imprescindible que la población iraní experimente un alivio económico y al mismo tiempo atribuya el logro a su gobierno.

De modo que en definitiva, el éxito de este acuerdo provisorio depende de que ambas partes puedan obtener margen interno para seguir negociando. Nunca ha habido tanto en juego; y no sólo por las consecuencias geopolíticas (tangibles y sumamente arriesgadas) que se derivarían de que Irán obtenga la bomba atómica. Como lo expresa Obama: “Si Irán aprovecha esta oportunidad, el pueblo iraní saldrá beneficiado, ya que se reintegrará a la comunidad internacional, y nosotros podremos comenzar a trabajar para reducir la desconfianza entre ambas naciones. Esto daría a Irán un modo decoroso de iniciar una nueva relación con la comunidad internacional, basada en el respeto mutuo”.

Imaginemos por un momento cómo serían Medio Oriente y Asia Central si Estados Unidos e Irán volvieran a hablarse. Como se vio brevemente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, se podría lograr una reducción drástica del tráfico de drogas desde Afganistán. Además, sería mucho más fácil alcanzar un acuerdo regional entre Irán, India, Pakistán, Rusia, China, Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos que establezca el contexto de seguridad y crecimiento económico que una larga lista de diplomáticos (desde Henry Kissinger hasta el difunto Richard Holbrooke) han señalado como requisito para lograr una paz duradera en Afganistán.

Y lo más importante, tal vez, es que las conversaciones entre Estados Unidos e Irán facilitarían el logro de un acuerdo de paz duradero en Siria, ya que Irán tiene mucha más influencia que Rusia sobre el régimen del presidente Bashar Al Assad. No hay que olvidar que fue la acción de combatientes del Hizbulá (representante de Irán en el Líbano) lo que hace unos meses dio vuelta los combates en contra de la oposición siria.

Irán lleva mucho tiempo manifestando intenciones de reasumir su posición histórica de potencia regional (e incluso global), una ambición que no puede sino acrecentarse ante el incremento de la estatura geopolítica de Turquía. Después de todo, Irán y Turquía son, respectivamente, los países 17.° y 18.° más poblados del mundo; ambos cuentan con élites educadas y un pasado ilustre a sus espaldas.

En definitiva, el gran ganador del acuerdo provisorio con Irán será la causa de la diplomacia. El secretario de estado de Estados Unidos, John Kerry, la alta representante de la Unión Europea, Catherine Ashton, y los otros negociadores (todos ellos asistidos por hábiles equipos diplomáticos) llevan meses trabajando para esmerilar los detalles del acuerdo, negociando, alternando entre ceder y mantenerse firmes y conteniendo las expectativas de los diversos actores (incluida la prensa). El gobierno de Obama se comprometió a ejercer el liderazgo internacional por medio del poder civil más que del militar: pues así es como se hace.

Traducción: Esteban Flamini

Copyright Project Syndicate


Anne-Marie Slaughter, ex directora de planificación de políticas en el Departamento de Estado de Estados Unidos, es presidenta y directora ejecutiva de la New America Foundation y profesora de política y asuntos internacionales en la Universidad de Princeton.


For additional reading on this topic please see:

Implementation of the NPT Safeguards – Agreement and Relevant Provisions of Security Council Resolutions in the Islamic Republic of Iran

The Iran Nuclear Deal: Rewriting the Middle East Map

Neither Small Step Nor Giant Leap


For more information on issues and events that shape our world please visit the ISN’s Weekly Dossiers and Security Watch.

 

Categories
International Relations Security Foreign policy

Bringing the Iran Deal Back Home

Handshake Iran US, courtesy of Zereshk /Wikimedia Commons

WASHINGTON, DC – The United States government’s initial statements on the “first-step agreement on Iran’s nuclear program” have been focused, above all, on the great deal that the US and the West have gotten. Iran has agreed to halt enrichment of uranium above 5% purity; neutralize its stockpile of uranium enriched to near 20% purity; stop building its stockpile of 3.5% enriched uranium; forswear “next generation centrifuges”; shut down its plutonium reactor; and allow extensive new inspections of its nuclear facilities. In return, Iran will get “limited, temporary, targeted, and reversible relief” from international sanctions.

The agreement covers only the next six months, during which both sides will try to reach a final comprehensive agreement. For now, as President Barack Obama put it, the burden remains, from the US point of view, “on Iran to prove to the world that its nuclear program will be exclusively for peaceful purposes.”

Categories
Uncategorized

Accord avec l’Iran: convaincre à domicile.

Handshake Iran US, courtesy of Zereshk /Wikimedia Commons

WASHINGTON, DC – Les premières déclarations du gouvernement américain concernant « l’accord préliminaire sur le programme nucléaire iranien » se sont surtout concentrées sur le succès de l’accord obtenu par les Etats-Unis et l’Occident. L’Iran a accepté d’arrêter l’enrichissement de l’uranium au-delà de 5% de concentration ; de neutraliser ses réserves d’uranium enrichi à près de 20% ; de cesser d’accumuler l’uranium enrichi à 3,5% ; de renoncer à la « prochaine génération de centrifugeuses » ; de fermer son réacteur au plutonium ; et d’autoriser de nouvelles inspections complètes de ses installations nucléaires. En retour, l’Iran obtient  “une levée limitée, temporaire, ciblée et réversible » des sanctions internationales.

L’accord ne couvre que les six prochains mois durant lesquels les deux parties tenteront de parvenir à un accord définitif complet. Pour l’instant, et comme l’a exprimé le président Barack Obama, du point de vue américain, « l’Iran doit maintenant prouver au monde que son programme nucléaire ne sera qu’à des fins exclusivement pacifiques. »

Le fait de présenter ainsi la situation dénote la difficulté de vendre un accord même limité et temporaire à un Congrès américain sceptique. Le mécontentement manifeste d’Israël concernant l’ensemble du processus de négociation, un sujet que le Premier ministre Benyamin Netanyahu n’a eu de cesse de soulever auprès de quiconque lui prêtait une oreille attentive au cours de ces trois derniers mois, résonne très fortement auprès de ses nombreux amis au Congrès.

En effet, la position d’Israël conforte les opposants républicains d’Obama qui notent la faiblesse et la naïveté de ses talents de négociateur avec l’Iran, un pays qui persiste à qualifier les Etats-Unis de « grand satan. » Les Républicains comme les Démocrates menacent de voter un nouvel ensemble de sanctions dures contre l’Iran en décembre. Obama doit donc se concentrer autant à renforcer sa position vis-à-vis des partisans de la ligne dure en interne qu’à affirmer sa fermeté auprès des négociateurs iraniens.

Ceci n’est pas étonnant. On peut espérer que l’annonce du gouvernement iranien à son peuple a été de nature similaire, en négatif, et concentrée sur les importantes concessions obtenues par les négociateurs iraniens. Elles comprennent la suspension des sanctions internationales sur les exportations de pétrole, d’or et de voitures, ce qui pourrait rapporter 1,5 milliard de dollars de revenus ; le déblocage de 4,2 milliards de dollars résultant de la vente de pétrole ; et la libération des aides boursières du gouvernement iranien à l’intention des étudiants iraniens inscrits à l’étranger.

Tout comme le président Obama, le président iranien Hassan Rouhani devra lui aussi mobiliser un soutien à cet accord, surtout en réduisant l’inflation et en faisant en sorte d’assurer la reprise de son économie. S’il parvient à désamorcer les tensions internes, surtout au sein de la classe moyenne rétive, le crédit en reviendra au gouvernement, et la garde républicaine iranienne et les autres partisans de la ligne dure s’en trouveront affaiblis.

L’Occident n’a plus qu’à espérer que ce scénario se vérifiera effectivement en Iran, parce que l’espace politique pour n’importe quel accord diplomatique significatif – que ce soit la volonté mise en œuvre ou l’espace pour y parvenir – se crée à domicile. Ceci est particulièrement vrai lorsqu’un nouveau gouvernement arrive au pouvoir avec des promesses d’améliorer l’économie. Rouhani ne parviendra à contrecarrer l’influence des partisans de la ligne dure qui chercheraient à faire opposition à tout accord définitif que si la population iranienne profite d’un répit économique, et l’attribue à son administration.

Le véritable test de cet accord intermédiaire sera donc de savoir si les deux parties seront en mesure de s’assurer l’espace national suffisant pour poursuivre les négociations. Les enjeux n’ont jamais été aussi élevés – et pas uniquement du fait des dangereuses conséquences géopolitiques d’une bombe iranienne. Comme le dit Obama, « si l’Iran saisit cette opportunité, le peuple iranien bénéficiera de sa participation à la communauté internationale, et nous pourrons alors commencer à nous défaire de la méfiance qui sépare nos deux nations. L’Iran pourrait alors s’engager avec dignité sur une voie de renouveau dans ses relations avec le monde fondé sur un respect mutuel. »

Imaginons juste un instant ce à quoi pourraient ressembler le Moyen Orient et l’Asie centrale si les Etats-Unis et l’Iran reprenaient le dialogue. Comme nous avons pu le constater brièvement après les attaques terroristes du 11 septembre 2001, le trafic de drogue depuis l’Afghanistan pourrait considérablement diminuer. En outre, la probabilité d’un accord régional incluant l’Iran, l’Inde, le Pakistan, la Russie, la Chine, la Turquie, l’Union Européenne, et les Etats-Unis serait plus sûre, permettant ainsi de définir un cadre pour assurer sécurité et croissance économique, ce que les diplomates, depuis Henry Kissinger jusqu’au défunt Richard Holbrooke, ont toujours affirmé être une condition nécessaire pour une paix durable en Afghanistan.

Mais ce qui est peut-être plus important, la paix en Syrie deviendrait alors possible – une paix possiblement durable même – si les Etats-Unis et l’Iran rétablissaient leur dialogue, lequel aurait beaucoup plus de poids aux yeux du régime du président Bashar al-Assad que la Russie. Après tout, ce sont les combattants du Hezbollah, les correspondants libanais de l’Iran, qui ont eu un rôle décisif dans la bataille contre l’opposition l’été dernier.

L’Iran a depuis longtemps exprimé sa volonté de récupérer son rôle historique de puissance régionale – et même mondiale – une ambition qui ne peut que croître devant la montée en puissance du statut géopolitique de la Turquie. Et l’Iran et la Turquie se classent respectivement au 17ème et 18ème rang mondial en terme de population, chacun avec des élites sophistiquées et un passé millénaire et illustre.

Le grand gagnant de cet accord intermédiaire avec l’Iran est la cause de la diplomatie elle-même. Le secrétaire d’Etat américain John Kerry, la haute représentante de l’UE Catherine Ashton, et les autres participants aux négociations – tous aidés en cela par des équipes diplomatiques compétentes – ont travaillé d’arrache-pied sur les termes de cet accord pendant de longs mois, restant autour de la table, à coup de compromis, de fermeté et d’aménagements des attentes des multiples participants (dont la presse). L’administration Obama s’est engagée à jouer le rôle de chef de file mondial par le biais de sa puissance civile plutôt que militaire. C’est précisément ce qu’il fallait faire.

Traduit de l’anglais par Frédérique Destribats

Copyright Project Syndicate


Anne-Marie Slaughter, ancienne directrice de la planification politique au Département d’Etat américain, est présidente et directrice générale de la New America Foundation et professeur en sciences politiques et relations internationales à l’Université Princeton.


For additional reading on this topic please see:

Implementation of the NPT Safeguards – Agreement and Relevant Provisions of Security Council Resolutions in the Islamic Republic of Iran

The Iran Nuclear Deal: Rewriting the Middle East Map

Neither Small Step Nor Giant Leap


For more information on issues and events that shape our world please visit the ISN’s Weekly Dossiers and Security Watch.

 

Categories
Uncategorized

العودة بصفقة إيران إلى الديار

Handshake Iran US, courtesy of Zereshk /Wikimedia Commons

واشنطن، العاصمة ــ تركزت تصريحات حكومة الولايات المتحدة الأولية بشأن “اتفاق الخطوة الأولى حول برنامج إيران النووي” في المقام الأول على الصفقة الكبرى التي حصلت عليها الولايات المتحدة والغرب. فقد وافقت إيران على وقف تخصيب اليورانيوم بدرجة نقاء أعلى من 5%؛ وتحييد مخزونها من اليوارنيوم المخصب بدرجة نقاء تقترب من 20%؛ ووقف بناء مخزونها من اليورانيوم المخصب بدرجة نقاء 3.5%؛ والتخلي عن “الجيل القادم من أجهزة الطرد المركزي”؛ وإغلاق مفاعل البلوتونيوم؛ والسماح بعمليات تفتيش جديدة مكثفة لمنشآتها النووية. وفي المقابل تحصل إيران على “تخفيف محدود ومؤقت وموجه ويمكن التراجع عنه” للعقوبات الدولية.

ويغطي الاتفاق الأشهر الستة المقبلة فقط، وخلال هذه الفترة سوف يحاول الجانبان التوصل إلى اتفاق شامل نهائي. وفي الوقت الحالي، على حد تعبير الرئيس باراك أوباما، فإن العبء يظل على إيران، من منظور الولايات المتحدة، “لكي تثبت للعالم أن برنامجها النووي سوف يقتصر على الأغراض السلمية”.

الواقع أن وضع المسألة في هذا الإطار يعكس الحاجة إلى الترويج ولو لصفقة محدودة مؤقتة في الكونجرس الأميركي المتشكك. ويتردد صدى استياء إسرائيل من عملية التفاوض برمتها، والذي أكد عليه رئيس الوزراء بنيامين نتنياهو لكل من استمع إليه على مدى الأشهر الثلاثة الماضية، بوضوح بين العديد من أصدقاء إسرائيل في الكونجرس الأميركي.

والواقع أن موقف إسرائيل يعزز رغبة معارضي أوباما الجمهوريين في تصويره على أنه ضعيف وساذج في التفاوض مع إيران، الدولة التي لا تزال تصف الولايات المتحدة بأنها “الشيطان الأعظم”. ويهدد كل من الجمهوريين والديمقراطيين بتمرير جولة جديدة من العقوبات الصارمة ضد إيران في ديسمبر/كانون الأول. وبالتالي فيتعين على أوباما أن يركز على صد المتشددين في الداخل بنفس قدر تركيزه على تبني خط متشدد في التعامل مع المفاوضين الإيرانيين.

وهذا ليس بالأمر المستغرب. وإنني لأرجو أن يكون تصريح الحكومة الإيرانية لشعبها مماثلاً ولكن في الاتجاه المعاكس، فيركز على التنازلات المهمة التي فاز بها المفاوضون الإيرانيون. ويتضمن هذا تعليق العقوبات الدولية المفروضة على صادرات إيران من النفط والذهب والسيارات، وهو ما قد يعود على إيران بنحو 1.5 مليار دولار أميركي؛ وفك تجميد 4.2 مليار دولار من عائدات بيع النفط؛ والإفراج عن دفعات المساعدات التعليمية من جانب الحكومة الإيرانية إلى الطلبة الإيرانيين الذين يدرسون في الخارج.

ويحتاج الرئيس الإيراني حسن روحاني إلى حشد التأييد للاتفاق بقدر ما يحتاج أوباما إلى نفس الشيء، وفي المقام الأول من خلال خفض معدل التضخم ودفع عجلة الاقتصاد في بلاده من جديد. وإذا خفت حدة التوترات الداخلية وخاصة بين أبناء الطبقة المتوسطة المتوترة في إيران نتيجة لهذا فإن الفضل سوف ينسب إلى الحكومة في حين تضعف سطوة الحرس الثوري الإيراني وغيره من المتشددين.

وينبغي للغرب أن يأمل أن تثبت إيران صدق نواياها المعلنة، لأن الحيز السياسي المتاح لأي اتفاق دبلوماسي معقول ــ الرغبة في التوصل إلى اتفاق وإمكانية تنفيذه ــ يصنع في الداخل في واقع الأمر. ويصدق هذا بشكل خاص عندما تصل حكومة جديدة إلى السلطة على وعد بتحسين الاقتصاد. ولن يتمكن روحاني من إضعاف سطوة المتشددين الذين قد يسعون إلى منع أي اتفاق نهائي إلا إذا شعر الناس في إيران بالتحسن الاقتصادي وأرجع ذلك التحسن إلى إدارة روحاني.

وبالتالي فإن الاختبار الحقيقي لهذا الاتفاق المؤقت هو ما إذا كان بوسع الجانبين تأمين الحيز الداخلي لمواصلة المفاوضات. ولم تكن المخاطر أعلى من حالها اليوم قط ــ وليس فقط بسبب العواقب الجيوسياسية والخطيرة التي قد تترتب على امتلاك إيران للقنبلة النووية. وعلى حد تعبير أوباما “فإذا اغتنمت إيران الفرصة فإن الشعب الإيراني سوف يستفيد من الانضمام من جديد إلى المجتمع الدولي، ويصبح بوسعنا أن نبدأ في إنهاء حالة عدم الثقة بين أمتينا تدريجيا. وسوف يزود هذا إيران بمسار كريم لصياغة بداية جديدة مع العالم الأرحب استناداً إلى الاحترام المتبادل”.

ولنتخيل هنا للحظة كيف قد يبدو الشرق الأوسط وآسيا الوسطى إذا تسنى للولايات المتحدة وإيران أن يعودا إلى تبادل الحديث مرة أخرى. كما رأينا بعد فترة وجيزة من وقوع الهجمات الإرهابية في الحادي عشر من سبتمبر/أيلول 2001، فمن الممكن تقليص تجارة المخدرات من أفغانستان بشكل حاد. وعلاوة على ذلك فسوف يصبح التوصل إلى اتفاق إقليمي يضم إيران والهند وباكستان وروسيا والصين وتركيا والاتحاد الأوروبي والولايات المتحدة أكثر ترجيحا، وهذا من شأنه أن يوفر إطار الأمن والنمو الاقتصادي الذي طالما زعم الدبلوماسيون من هنري كيسنجر إلى الراحل ريتشارد هولبروك أنه ضروري لتحقيق السلام الدائم في أفغانستان.

ولعل الأمر الأكثر أهمية هو أن التوصل إلى تسوية سلمية في سوريا سيصبح أكثر ترجيحا ــ وتزداد احتمالات دوامه ــ إذا كان بوسع الولايات المتحدة أن تتحدث مع إيران، التي تستطيع فرض قدر أعظم من نفوذها لدى نظام الرئيس بشار الأسد مقارنة بروسيا. وفي نهاية المطاف فإن مقاتلين من حزب الله، وكيل إيران اللبناني، هم الذين حولوا دفة المعركة بشكل حاسم ضد المعارضة في الصيف الماضي.

وقد أوضحت إيران منذ فترة طويلة أنها راغبة في العودة إلى مكانتها التاريخية كقوة إقليمية ــ وعالمية ــ كبرى، وهو الطموح الذي يزداد قوية بينما تراقب إيران صعود المكانة الجيوسياسية التي تحتلها تركيا. وتحتل إيران وتركيا على التوالي المرتبتين السابعة عشرة والثامنة عشرة بين بلدان العالم من حيث عدد السكان، وتتمتع كل منهما بنخب متطورة وماض قديم لامع.

إن الفائز النهائي في الاتفاق المؤقت مع إيران هو قضية الدبلوماسية ذاتها. فقد عكف وزير الخارجية الأميركي جون كيري، والممثل الأعلى للاتحاد الأوروبي كاثرين أشتون، والأطراف الأخرى في المحادثات ــ بدعم من فرق رفيعة المستوى من الدبلوماسيين ــ على إبرام تفاصيل الاتفاق على مدى أشهر عديدة، وظلوا على طاولة يساومون ويتمسكون ويديرون توقعات أطراف فاعلة متعددة (بما في ذلك الصحافة). وقد الزمت إدارة أوباما نفسها بالزعامة العالمية من خلال القوة المدنية وليس العسكرية. وهكذا تدار الأمور حقا.

ترجمة: أمين علي          Translated by: Amin Ali

Copyright Project Syndicate


آن ماري سلوتر مديرة تخطيط السياسات في وزارة الخارجية الأميركية سابقا، ورئيسة مؤسسة أميرك الجديدة ومديرتها التنفيذية حاليا، وأستاذ السياسة والشؤون الدولية في جامعة برينستون.


For additional reading on this topic please see:

Implementation of the NPT Safeguards – Agreement and Relevant Provisions of Security Council Resolutions in the Islamic Republic of Iran

The Iran Nuclear Deal: Rewriting the Middle East Map

Neither Small Step Nor Giant Leap


For more information on issues and events that shape our world please visit the ISN’s Weekly Dossiers and Security Watch.

 

Categories
International Relations Government Conflict

Muzzling the Dogs of War

Secretaries Kerry and Hagel Meet With Russian Ministers Lavrov and Shoygu. Photo: U.S. Department of State/Wikimedia Commons.

WASHINGTON, DC – Sitting in Paris as the United States’s first ambassador to France, Thomas Jefferson reflected on how the new US government could avoid the errors of European “despots” who kept their people subjugated through war and debt. Writing to James Madison, he observed that the US Constitution had at least checked “the Dog of war,” by transferring “the power of letting him loose from the Executive to the Legislative body, from those who are to spend to those who are to pay.”

At the same time, however, the Constitution designates the executive as the “Commander in Chief,” a power that American presidents have invoked to use military force without Congressional authorization on more than 200 occasions. President Barack Obama relied on that power when he told both Congress and the American people that he had the authority to order limited strikes on Syria without going to Congress.

By simultaneously claiming that authority and seeking Congressional authorization to use it, Obama enters a small class of leaders who actively seek to constrain their own power. That is because he sees his historical legacy as that of a president who ended wars and made them harder to start, instead reinvesting America’s resources in its own people. He opposed the Iraq war in 2003 and promised in 2008 that he would end the unlimited “war on terror,” which had become a potential blank check for US presidents to use force anywhere in the world.

But, beyond the system of political “checks and balances” created by the US Constitution, does it make sense for leaders to take decisions regarding the use of force to the people? It certainly makes the leaders’ lives harder. British Prime Minister David Cameron came up short when he turned to Parliament to authorize British participation in US strikes against Syria. French President François Hollande faced intense criticism from right-wing parties in the National Assembly for his agreement to participate in the strikes. And Turkish Prime Minister Recep Tayyip Erdoğan, who volunteered to participate in a military coalition, is facing strong domestic opposition to his Syria policy.