Cero armas nucleares, cero prejuicios

Nuclear bomb explosion (montage)
Nuclear bomb explosion (montage). Image: Madison Guy/flicker.

MADRID – Desde su lanzamiento en diciembre de 2008, la campaña Global Zero, que aspira a hacer realidad el sueño de un mundo sin armas nucleares, se ha encontrado con algunos desafíos formidables. Uno de ellos se relaciona con la disposición de las dos principales potencias nucleares (Rusia y Estados Unidos) para pasar de la reducción de sus arsenales nucleares, según lo acordado en el tratado New START, a su eliminación total. Otros tienen que ver con la cuestión de si las potencias nucleares menos importantes acompañarán la iniciativa y si es posible implementar sistemas confiables para la inspección, la verificación y la imposición de los términos de los acuerdos.

Pero estas cuestiones no son el verdadero problema. Aunque Rusia y Estados Unidos poseen aproximadamente el 90% de las ojivas nucleares del mundo, esta capacidad nuclear no es una amenaza tan grande como sí lo es el riesgo de proliferación. Por eso, más que en las sutilezas del equilibrio justo entre los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia, la iniciativa de lograr un mundo sin armas nucleares debería concentrarse en la amenaza que supone la multiplicación de estados nuclearizados. De hecho, alentar un comportamiento ejemplar por parte de las dos grandes potencias nucleares no es tan importante para la credibilidad del objetivo de Global Zero (lograr “un mundo sin armas nucleares”) como sí lo es encarar los problemas de seguridad que hay detrás de la competencia nuclear en ciertas regiones conflictivas.

Al fin y al cabo, si Estados Unidos y Rusia, que hoy acumulan arsenales nucleares suficientes para destruirse mutuamente muchas veces, los reducen hasta que solo les alcancen para destruirse mutuamente algunas veces, ¿deberían Corea del Norte, India, Pakistán, Irán e Israel sentirse conmovidos? Aunque la mejora en las relaciones bilaterales de las dos grandes potencias nucleares es digna de destacar, está totalmente fuera de sincronía con las condiciones que imperan en otras regiones del mundo más convulsionadas.

Esta divergencia repercutirá en forma necesariamente negativa sobre los esquemas de desarme nuclear en elaboración, porque si los países mencionados se han dado a coquetear con la posesión de armamento nuclear no ha sido por afán de obtener prestigio o estatus, sino para contrarrestar la superioridad armamentística convencional de sus vecinos hostiles (o, en el caso de Irán y Corea del Norte, la de Estados Unidos).

Tomemos por ejemplo Pakistán, país que tras sufrir sucesivas derrotas en guerras convencionales contra su enemigo jurado, India, declaró estar dispuesto a “comer pasto” (según las famosas palabras de Zulfikar Ali Bhutto) con tal de contrarrestar la superioridad india en armamento convencional y nuclear. En la actualidad, Pakistán tiene más ojivas nucleares que India. El objetivo de cero armas nucleares en esta región depende de que se resuelva el conflicto de Cachemira y de que Pakistán deje de ver a India como una amenaza.

Irónicamente, el caso de Rusia no es diferente a los de Pakistán, Irán o Corea del Norte. A pesar de los avances innegables que se han logrado en las conversaciones ruso‑estadounidenses sobre desnuclearización, reducir a un mínimo (no hablemos de eliminar) el armamento nuclear ruso sólo será posible si se aborda la principal preocupación que tiene el Kremlin en materia de seguridad: su inferioridad militar convencional respecto de Occidente.

Entretanto, los temores existenciales de Israel (que aunque puedan ser exagerados, son genuinos) explican en parte su estrategia de ambigüedad en torno de la cuestión de si posee o no armamento nuclear. La opinión imperante en Israel es que el país está rodeado de formidables amenazas no nucleares, a la vez que peligrosamente debilitado por la incapacidad del frente interno para sostener una guerra convencional prolongada. El mismo país que en el verano de 2006 tuvo que enviar a un millón de sus ciudadanos a refugios subterráneos para protegerlos de un ataque misilístico a gran escala lanzado por un actor no estatal (Hezbolá) ahora se encuentra frente a un “despertar islámico” cuyo significado no termina de comprender y que trae consigo un ominoso presagio de agravamiento del entorno estratégico.

Tampoco puede Israel ignorar el infame precedente que sienta para Oriente Próximo ser la única región del mundo donde volvieron a usarse armas químicas y biológicas después de la Segunda Guerra Mundial. Las emplearon Irak contra Irán en los ochenta y Egipto en Yemen en los sesenta; Irak también volvió a emplearlas contra su propia población kurda.

Pero puede ser que en diciembre se hagan avances en pos del objetivo del desarme nuclear. Ese mes se celebrará en Helsinki la conferencia para la creación de un “Oriente Próximo sin armas nucleares ni otras armas de destrucción masiva” (a la que ojalá asistan todos los estados de la región, incluidos Israel e Irán). Sin embargo, para que esta iniciativa tenga éxito hay que evitar la tentación de tomar atajos que no llevarán a ninguna parte. Una receta perfecta para el fracaso es, por ejemplo, la posición árabe, que pretende tratar el estatus nuclear de Israel sin hacer referencia al contexto de seguridad amplio de la región.

Por el contrario, la conferencia debe ser el inicio de un diálogo en el que todas las partes afectadas puedan expresar sus inquietudes básicas en temas de seguridad. La lección que Oriente Próximo puede extraer de los acuerdos de reducción de arsenales nucleares entre Estados Unidos y Rusia es que para obtener un desarme genuino es imprescindible que haya antes una mejora en las relaciones entre los estados. Es la misma lección que nos dan las otras cinco regiones del mundo (América Latina, el Pacífico Sur, el sudeste asiático, Asia Central y África) que han firmado tratados de no proliferación nuclear.

Israel debe entender que su estrategia nuclear no es sostenible y que el desafío de Irán al presunto monopolio nuclear israelí no se debe a una obsesión exclusiva del liderazgo iraní. Un Oriente Próximo sin armas nucleares es sin duda preferible a tener una región con dos o más estados provistos de armamento nuclear. Pero los países árabes deben comprender también que en tanto y en cuanto no normalicen sus relaciones con Israel, no será posible llegar a ningún acuerdo efectivo con este último país en relación con estos asuntos de trascendental importancia. La desnuclearización regional y la paz deben ir de la mano.

Quien era entonces primer ministro de Israel, Shimon Peres, no fue precisamente ambiguo cuando en diciembre de 1995 declaró que, a cambio de paz, Israel estaba dispuesto a renunciar a la bomba atómica. Pero quien hoy ocupa ese mismo cargo, Benjamín Netanyahu, no puede pretender jugar a dos puntas: poner la paz como condición para el desarme nuclear y al mismo tiempo hacer todo lo posible para trabar el proceso de paz.

Traducción: Esteban Flamini

Copyright Project Syndicate


Shlomo Ben Amiex ministro israelí de Asuntos Exteriores, es vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para la Paz y autor del libro Cicatrices de guerra, heridas de paz: la tragedia árabe-israelí.

For additional reading on this topic please see:

The Next Arms Race

Israel: Possible Military Strike Against Iran’s Nuclear Facilities

The North Korean Nuclear Issue: Between Containment and Dialogue


For more information on issues and events that shape our world please visit the ISN’s featured editorial content and Security Watch.

الصفر العالمي عند نقطة الصفر

Nuclear bomb explosion (montage)
Nuclear bomb explosion (montage). Image: Madison Guy/flicker.

مدريد ــ منذ انطلاقها في ديسمبر/كانون الأول 2008، واجهت فكرة “الصفر العالمي” (إخلاء العالم من الأسلحة النووية) تحديات هائلة. ويرتبط أحد هذه التحديات بمدى استعداد القوتين النوويتين الرئيسيتين، روسيا والولايات المتحدة، للانتقال من هدف خفض المخزون الاحتياطي من الأسلحة النووية، الذي اتفقا عليه في إطار معاهدة ستارت الجديدة، إلى استكمال التخلص من ترساناتهما النووية. وثمة تحد آخر يتعلق باستعداد القوى النووية الأصغر حجماً لمجاراة الأمر، وما إذا كان في الإمكان فرض برامج التفتيش والتحقق وأنظمة التنفيذ الجديرة بالثقة.

ولكن هذه القضايا ليست المشكلة الحقيقية. فرغم أن روسيا والولايات المتحدة تمتلكان ما يقرب من 90% من الرؤوس الحربية النووية على مستوى العالم، فإن قدراتهما النووية تشكل تهديداً أقل خطورة من تهديد الانتشار النووي. وينبغي للحجج الداعمة لفكرة الصفر العالمي أن تعالج هذا الخوف من تنامي عدد الدول المسلحة نوويا، وليس التوازن الدقيق بين الترسانتين النوويتين الأميركية والروسية. والواقع أن معالجة المخاوف الأمنية الأساسية التي تغذي المنافسة النووية في مناطق الصراعات الإقليمية تشكل أهمية أكبر بالنسبة لمصداقية هدف الصفر العالمي بالوصول إلى عالم خال من الأسلحة النووية مقارنة بالسلوك  المثالي المشجع من قِبَل قوتين نوويتين رئيسيتين.

وفي كل الأحوال فإن الدول النووية الأصغر حجما، مثل كوريا الشمالية، والهند، وباكستان، وإيران، وإسرائيل قد لا تبالي كثيراً بخفض المخزون الاحتياطي من الأسلحة النووية لدى الولايات المتحدة وروسيا من “الإفراط المسرف في التسلح إلى الإفراط المعتدل في التسلح”. وهناك افتقار صارخ إلى الانسجام بين التحسن (الذي لا يمكن إنكاره) في العلاقات الثنائية بين الدولتين النوويتين الرئيسيتين وبين الظروف في المناطق القابلة للاشتعال في مختلف أنحاء العالم.

ومن المحتم أن تؤثر هذه الفجوة سلباً على عمليات نزع السلاح التي يجري الإعداد لها الآن، لأن تلاعب هذه الدول بالأسلحة النووية ليس مجرد سعي إلى ضمان الهيبة أو المكانة؛ بل إنه في واقع الأمر محاولة لمواجهة التفوق التقليدي للدول المجاورة المعادية ــ أو في حالة إيران وكوريا الشمالية، مواجهة تفوق الولايات المتحدة.

ولنتأمل هنا حالة باكستان، التي كانت الهزائم المتوالية التي لحقت بها على يد عدوتها اللدودة الهند في الحروب التقليدية بمثابة المحفز لاستعدادها “لأكل العشب”، على حد تعبير ذو الفقار علي بوتو، سعياً إلى امتلاك القدرة على مواجهة تفوق الهند في الأسلحة التقليدية والقدرات النووية. واليوم تمتلك باكستان أسلحة نووية أكثر من تلك التي تمتلكها الهند؟ ومن أجل تحقيق هدف الصفر في هذه المنطقة، فلابد من حل النزاع بين البلدين بشأن كشمير، ويتعين على الهند أن تكف عن الظهور بمظهر الكيان المهدد لباكستان.

ومن عجيب المفارقات هنا أن الحالة الروسية لا تختلف عن حالة باكستان أو إيران أو كوريا الشمالية. فعلى الرغم من التقدم الذي لا يمكن إنكاره حتى الآن في المحادثات النووية بين روسيا والولايات المتحدة، فإن مهمة الحد من، ناهيك عن التخلص التام، من الأسلحة النووية من قِبَل الروس سوف تتوقف على مدى الاستعداد لمعالجة مصدر الانزعاج الأمني الرئيسي لدى الكرملين: والذي يتلخص في تواضع قوته العسكرية التقليدية في مواجهة الغرب.

ومن ناحية أخرى، فإن مخاوف إسرائيل الوجودية الحقيقية، وإن كانت لا تخلو من المبالغة على حد زعم البعض، تساعد في تفسير استراتيجية التعتيم النووي التي تتبناها. فالنظرة السائدة في إسرائيل هي أنها محاطة بتهديدات هائلة غير نووية، وأنها تعاني من ضعف خطير ناتج عن عدم قدرة الجبهة الداخلية للدولة على تحمل الحروب التقليدية الطويلة. والدولة التي اضطرت في صيف عام 2006 إلى إرسال نحو مليون من مواطنيها إلى ملاجئ تحت الأرض للهروب من حرب كبرى بالصواريخ الباليستية يديرها وكيل غير تابع لدولة بعينها (حزب الله)، تواجه الآن “صحوة إسلامية” تعجز عن سبر أغوارها، ومعها تدهور مشؤوم لبيئتها الاستراتيجية.

ولا تستطيع إسرائيل أن تتجاهل سمعة الشرق الأوسط السيئة بوصفه المنطقة الوحيدة في العالم التي استُخدِمَت فيها الأسلحة الكيماوية والبيولوجية منذ نهاية الحرب العالمية الثانية. فقد استخدم العراق هذه الأسلحة ضد إيران في الثمانينيات، واستخدمتها مصر في حرب اليمن في الستينيات، والعراق مرة أخرى ضد مواطنيه الأكراد.

ولكن قضية نزع السلاح النووي قد تحرز بعض التقدم في ديسمبر/كانون الأول، عندما يُعقَد مؤتمر “الشرق الأوسط الخالي من الأسلحة النووية وأسلحة الدمار الشامل” في هلسنكي (بحضور كل دول المنطقة، كما نأمل، بما في ذلك إسرائيل وإيران). ولكن المبادرة لابد أن تتجنب الطرق المختصرة غير الناجحة. على سبيل المثال، سوف يكون الموقف العربي الذي يتناول وضع إسرائيل النووي خارج السياق الأمني الأوسع نطاقاً في المنطقة بمثابة الوصفة الأفضل للفشل.

لذا فيتعين على المؤتمر بدلاً من هذا أن يبدأ حواراً بين كل أصحاب المصلحة حول مخاوفهم الأمنية الأساسية. والدرس المستفاد بالنسبة للشرق الأوسط من الخفض المشترك للمخزون الاحتياطي من الأسلحة النووية الأميركية والروسية هو أن نزع السلاح الحقيقي يكاد يكون مستحيلاً ما لم يسبقه تحسن العلاقات بين دول المنطقة. وهو أيضاً الدرس المستفاد من المناطق الخمس الأخرى في العالم ــ أميركا اللاتينية، وجنوب المحيط الهادئ، وجنوب شرق آسيا، وآسيا الوسطى، وأفريقيا ــ التي تبنت المعاهدات المؤسسة لمناطق خالية من الأسلحة النووية.

وينبغي لإسرائيل أن تدرك أن الاستراتيجية النووية من غير الممكن أن تستمر إلى الأبد، وأن تحدي إيران لاحتكارها النووي المزعوم ليس هوساً يقتصر على زعامات إيران. لا شك أن الشرق الأوسط الخالي من الأسلحة النووية أفضل كثيراً من منطقة يوجد بها دولتان نوويتان أو أكثر. ولكن ينبغي للدول العربية أن تدرك أنها إن لم تطبع علاقاتها مع إسرائيل، فإن المشاركة الفعّالة معها حول مثل هذه القضايا الحيوية سوف تظل في حكم المستحيل. أي أن السلام ونزع السلاح النووي لابد أن يسيرا جنباً إلى جنب.

في ديسمبر/كانون الأول من عام 1995، لم يكن شيمون بيريز رئيس وزراء إسرائيل آنذاك غامضاً تماماً عندما أعلن أن إسرائيل إذا أعطيت السلام فإنها “سوف تتخلى عن الذرة”. ولكن رئيس الوزراء الحالي بنيامين نتنياهو من غير الممكن أن ينال الأمرين معا، فيعلق نزع السلاح النووي على شرط تحقيق السلام، في حين يبذل قصارى جهده لعرقلة عملية السلام.

ترجمة: إبراهيم محمد علي          Translated by: Ibrahim M. Ali

Copyright Project Syndicate


شلومو بن عامي وزير خارجية إسرائيل الأسبق، ونائب رئيس مركز توليدو الدولي للسلام حاليا، ومؤلف كتاب “ندوب الحرب وجراح السلام: المأساة الإسرائيلية العربية”.

For additional reading on this topic please see:

The Next Arms Race

Israel: Possible Military Strike Against Iran’s Nuclear Facilities

The North Korean Nuclear Issue: Between Containment and Dialogue


For more information on issues and events that shape our world please visit the ISN’s featured editorial content and Security Watch.

Global Zero at Ground Zero

Nuclear bomb explosion (montage)
Nuclear bomb explosion (montage). Image: Madison Guy/flicker.

MADRID – Since its launch in December 2008, Global Zero, the vision of a world without nuclear weapons, has run up against some formidable challenges. One is related to the readiness of the two major nuclear powers, Russia and the United States, to move from the stockpile reductions to which they agreed in the New START treaty to complete elimination of their nuclear arsenals. Others concern smaller nuclear powers’ willingness to go along, and whether reliable inspection, verification, and enforcement systems can be put in place.

But these issues are not the real problem. Although Russia and the US possess roughly 90% of the world’s nuclear warheads, their nuclear capabilities are less of a threat than is the danger of proliferation. It is this fear of a fast-growing number of nuclear-armed states, not the fine balancing of the US and Russian nuclear arsenals, that the case for Global Zero must address. Indeed, addressing the underlying security concerns that fuel nuclear competition in regional trouble spots is more important to the credibility of Global Zero’s goal of “a world without nuclear weapons” than is encouraging exemplary behavior by the two major nuclear powers.

After all, North Korea, India, Pakistan, Iran, and Israel might not be particularly impressed by a reduction in the US and Russian nuclear-weapons stockpiles from gross overkill to merely mild overkill. There is a stark lack of synchrony between the (admittedly qualified) improvement in the two major nuclear powers’ bilateral relations and conditions in volatile regions around the world.

Les défis de Global Zero

Nuclear bomb explosion (montage)
Nuclear bomb explosion (montage). Image: Madison Guy/flicker.

MADRID – Depuis son lancement en décembre 2008, le mouvement Global Zero, en faveur d’un monde sans arme nucléaire, fait face à un certain nombre de difficultés considérables. L’un de ces défis est celui de la volonté des deux premières puissances nucléaires, la Russie et les États-Unis, de passer des réductions de stock convenues par les deux pays dans le cadre du traité New STARTà une élimination complète de leur arsenal atomique. D’autres préoccupations concernent l’intention de la part de puissances nucléaires moindres de rejoindre cette démarche, et la possibilité de mettre en place des systèmes fiables d’inspection, de vérification et de contrainte.

Pour autant, ces problématiques ne constituent pas le véritable problème. Bien que la Russie et les États-Unis aient en leur possession près de 90% des têtes nucléaires que compte notre planète, leur capacité nucléaire représente une menace bien moindre que celle d’un risque de prolifération. C’est bel et bien la crainte d’une multiplication rapide du nombre d’États détenteurs de l’arme atomique, et non la question de l’équilibre adéquat des arsenaux nucléaires des États-Unis et de la Russie, qui constitue une priorité pour Global Zero. En effet, l’appréhension d’un certain nombre de questions sous-jacentes en matière de sécurité, génératrices d’une concurrence nucléaire dans plusieurs régions troublées, est plus importante pour la crédibilité de cet objectif de Global Zero qu’est la formule « une planète sans arme atomique » que ne le sont les encouragements en faveur d’un comportement exemplaire de la part des deux plus grandes puissances nucléaires.

Après tout, il est tout à fait possible que la Corée du Nord, l’Inde, le Pakistan, l’Iran et Israël ne soient pas particulièrement impressionnés par une réduction des stocks d’armes nucléaires russes et américaines d’un niveau d’arsenal maximum à un simple niveau d’arsenal mesuré. Il y a là un manque évident de synchronisation entre l’amélioration (à juste titre qualifiée comme telle) des relations bilatérales entre les deux puissances nucléaires majeures et le contexte observé autour du monde dans un certain nombre de régions instables.

Cet distorsion est voué à influer de manière négative sur les démarches de désarmement nucléaire aujourd’hui à l’œuvre, dans la mesure où l’attrait de ces États pour l’armement atomique traduit bien plus qu’une simple quête vers le prestige ou la stature ; il correspond à une volonté de contrer la supériorité conventionnelle de voisins hostiles – ou, comme c’est le cas pour l’Iran ou la Corée du Nord, des États-Unis eux-mêmes.

Considérons le Pakistan. Ses défaites répétées dans le cadre de guerres conventionnelles face à son ennemi juré, l’Inde, ont constitué le catalyseur de la volonté d’un pays « prêt à se nourrir d’herbe », selon la célèbre formule de Zulfikar Ali Bhutto, afin de contrer la supériorité conventionnelle et la capacité nucléaire de l’Inde. Aujourd’hui, le Pakistan possède plus de têtes nucléaires que l’Inde. Pour espérer atteindre le fameux zéro dans cette région, le conflit concernant le Cachemire doit être résolu, et l’Inde ne doit plus être perçue comme une menace par le Pakistan.

Ironiquement, le cas de la Russie est peu différent de celui du Pakistan, de l’Iran ou de la Corée du Sud. En dépit des progrès indéniables réalisés jusqu’à présent dans le cadre des pourparlers entre Russie et États-Unis en matière atomique, l’objectif de minimisation, sans même évoquer l’élimination, de l’armement nucléaire de la Russie dépendra de la volonté du pays de traiter une question clé pour le Kremlin en matière de sécurité : la question de son infériorité militaire conventionnelle par rapport à l’Ouest.

Dans le même temps, la véritable angoisse existentielle d’Israël, peut-être exagérée, contribue à expliquer l’opacité de sa stratégie nucléaire. Le point de vue dominant en Israël consiste à considérer que le pays est entouré de menaces non-atomiques considérables, et dangereusement affaibli par la piètre capacité intérieure du pays à résister dans la durée à une guerre conventionnelle. Israël, qui à l’été 2006 avait invité un million de ses citoyens à se réfugier dans des abris souterrains pour échapper à une frappe balistique massive conduite par un agent non-étatique, le Hezbollah, est aujourd’hui confronté à un « Réveil islamique » qu’il lui est impossible de comprendre pleinement, et qui s’accompagne d’une aggravation inquiétante de son environnement stratégique.

Israël ne peut non plus ignorer le triste passé du Moyen-Orient, unique région du monde où ont été utilisées des armes chimiques et biologiques depuis la Seconde Guerre mondiale. L’Iraq y a en effet recouru contre l’Iran dans les années 1980, ou encore contre ses propres ressortissants kurdes, et l’Égypte dans les années 1960 au Yémen.

La démarche du désarmement nucléaire pourrait néanmoins progresser en décembre prochain, mois au cours duquel se tiendra à Helsinki la conférence pour l’établissement d’une « Zone exempte d’armes atomiques et autres armes de destruction massive au Moyen-Orient » (à laquelle on peut espérer qu’assisteront tous les États de la région y compris Israël et l’Iran). Cette initiative devra néanmoins éviter un certain nombre de raccourcis constitutifs d’impasses. La position arabe, par exemple, qui entend traiter le statut nucléaire d’Israël hors du contexte sécuritaire de la région, est vouée à entraîner l’échec de la démarche.

La conférence a plutôt besoin d’entamer un dialogue réunissant toutes les parties prenantes sur la question de leurs préoccupations en matière de sécurité. La leçon à tirer au Moyen-Orient de la réduction conjointe des stocks nucléaires américains et russes n’est autre que le fait qu’un désarmement véritable n’est possible que s’il est précédé d’une amélioration des relations entre les États. Un enseignement qui vaut également pour cinq autres régions du monde – Amérique latine, Pacifique Sud, Asie du Sud-Est, Asie centrale et Afrique – qui ont ratifié des traités établissant des zones exemptes d’armes atomiques.

Israël doit comprendre que sa stratégie nucléaire ne pourra durer éternellement, et que la remise en cause par l’Iran de son prétendu monopole nucléaire est une obsession qui n’appartient pas uniquement aux dirigeants iraniens. Un Moyen-Orient vierge de tout armement nucléaire est très certainement préférable à une région comptant deux ou trois États détenteurs de l’arme atomique. Les pays arabes doivent quant à eux comprendre que tant qu’ils n’auront pas normalisé leurs relations avec Israël, une démarche d’engagement efficace auprès de ce pays sur des questions aussi vitales demeurera impossible. La paix et la dénucléarisation régionale doivent s’accomplir main dans la main.

Nul n’aurait pu reprocher à Shimon Peres, alors premier ministre israélien, l’opacité de ses propos lorsqu’il déclara, en décembre 1995, que si la paix lui était offerte, Israël serait « prêt à renoncer à l’atome. » En revanche, le chef du gouvernement actuel, Benyamin Netanyahou, ne saurait jouer sur deux terrains, conditionnant le désarmement nucléaire à la paix, tout en faisant tout son possible pour retarder le processus de paix.

Traduit de l’anglais par Martin Morel

Copyright Project Syndicate


Shlomo Ben Ami, ancien ministre israélien des Affaires étrangères, occupe aujourd’hui le poste de vice-président du Centre international de Tolède pour la paix. Il est l’auteur de Scars of War, Wounds of Peace: The Israeli-Arab Tragedy (Cicatrices de guerre, blessures de paix : La tragédie israélo-arabe, ndt).

For additional reading on this topic please see:

The Next Arms Race

Israel: Possible Military Strike Against Iran’s Nuclear Facilities

The North Korean Nuclear Issue: Between Containment and Dialogue


For more information on issues and events that shape our world please visit the ISN’s featured editorial content and Security Watch.

هل يحل السلام في كولومبيا

Parade in Colombia
Parade in Colombia. Photo: Lucho Molina/flickr.

بوجوتا ــ إن الاتفاقية الإطارية التي تقضي بإنهاء الصراع المسلح في كولومبيا، والتي أعلن عنها الرئيس خوان مانويل سانتوس للتو، تُعَد بمثابة مَعلَم تاريخي بالنسبة لبلاده وأميركا اللاتينية بالكامل. وهي تمثل أيضاً تحية تقدير وإجلال للتمكن الدبلوماسي والبراعة التفاوضية.

جاء الاتفاق مع القوات المسلحة الثورية في كولومبيا بعد سنوات طويلة من المحاولات الفاشلة التي بذلتها الحكومات الكولومبية من كافة الانتماءات السياسية من أجل التوصل إلى تسوية مع آخر الحركات المسلحة ــ وواحدة من أكثرها عنفا ــ التي عملت في أميركا اللاتينية. فلم يسبق للقوات المسلحة الثورية في كولومبيا ــ وهي آلة هائلة للرعب، والقتل الجماعي، والمتاجرة بالمخدرات ــ أن وافقت على مناقشة نزع السلاح، وإعادة دمج مقاتليها على المستويين الاجتماعي والسياسي، وحقوق الضحايا، وإنهاء إنتاج المخدرات، والمشاركة في لجان “الحقيقة والمسؤولية” لفحص الجرائم التي ارتكبت خلال نصف قرن من الصراع. ولكنها الآن وافقت على كل هذا.

ويعكس هذا التحول التاريخي الضعف الشديد الذي لحق بالقوات المسلحة الثورية في كولومبيا بعد سنوات طويلة من الصراع، وصمود المجتمع الكولومبي، ولعل الأمر الأكثر أهمية، السياسة الإقليمية الرائعة التي انتهجها سانتوس. فمن خلال إضعاف ما أطلق عليه المحور البوليفي (فنزويلا، والإكوادور، وبوليفيا)، حُرِم مقاتلو القوات المسلحة الثورية في كولومبيا من البيئة الإقليمية الداعمة.

وكما كانت حال عمليات السلام في الشرق الأوسط وأميركا الوسطى في أعقاب نهاية الحرب الباردة، فإن التغيرات الإقليمية كانت كفيلة بخلق الظروف الملائمة لبداية العملية الكولومبية. ولكن في الشرق الأوسط وأميركا الوسطى، كانت عوامل خارجية ــ الولايات المتحدة والاتحاد السوفييتي ــ سبباً في جلب التغيير؛ أما في الحالة الكولومبية فإن التغيير جاء من الداخل.

قبل إشراك القوات المسلحة الثورية في كولومبيا في محادثات سرية في كوبا، نجحت دبلوماسية سانتوس الإقليمية في تحويل سياسات المنطقة من قعقعة السيوف إلى العمل التعاوني الجاد. كما نجح سانتوس في تحويل فنزويلا والإكوادور، اللتين كانتا لفترة طويلة بمثابة الملاذ الآمن للقوات المسلحة الثورية في كولومبيا، إلى دولتين مجاورتين ودودتين وعلى استعداد لوضع حد للتقليد العتيق المتمثل في الحروب الثورية. بل وفي واحد من أبرز التحولات الدبلوماسية على الإطلاق، أصبح الرئيس الفنزويلي هوجو شافيز عاملاً رئيسياً في تيسير التوصل إلى حل للنزاع الكولومبي.

نشأت المحادثات مع القوات المسلحة الثورية في كولومبيا مع حدوث انفراجة إقليمية في أعقاب مبادرة طموحة لمعالجة الأسباب الأساسية للصراع في كولومبيا. والأمر الأكثر بروزاً هنا هو أن سانتوس وقَّع على قانون تعويض الضحايا ورد الأراضي في شهر يونيو/حزيران 2011، في حضرة الأمين العام للأمم المتحدة بان كي مون. ويقضي القانون بتعويض ضحايا انتهاكات حقوق الإنسان على مدى ستين عاماً من الصراع، فضلاً عن رد ملايين الهكتارات التي سرقت من الفلاحين. وبالتالي فإن هذا القانون يضع كولومبيا على المسار الصحيح نحو السلام من خلال إضعاف مطالبة القوات المسلحة الثورية في كولومبيا بالإصلاح الزراعي لتبرير جرائمها الوحشية.

لا شك أن القانون معقد ولا يخلو من أوجه القصور، ولكنه كفيل رغم ذلك بإحداث ثورة اجتماعية عميقة إذا تم تنفيذه وفقاً للخطة. وهو يمثل أيضاً نهجاً جديداً في التعامل مع السلام، لأن مثل هذه القوانين لا تستن عادة إلا بعد نهاية الصراع. ولكن في حالتنا هذه، أصبح رد الأراضي للفلاحين المطرودين وعرض التعويضات المالية على الضحايا وهؤلاء الذين شردوا بسبب الصراع طريقاً إلى السلام. بل إن ألفونسو كانو ذاته، زعيم القوات المسلحة الثورية في كولومبيا الأسبق، هو الذي وصف القانون بكونه “ضرورة أساسية من أجل مستقبل من المصالحة والمساهمة في إيجاد حل حقيقي للصراع”.

بيد أن معارضي المفاوضات والمشككين في نتائجها لديهم حجة معقولة. ذلك أن سجل القوات المسلحة الثورية في كولومبيا في محادثات السلام السابقة يكشف عن ميل إلى استغلال المفاوضات لاكتساب شرعية وطنية ودولية من دون رغبة حقيقية في إبرام اتفاق. وبالتالي فإن سانتوس ربما كان ليستسلم لإغراء اختيار طريقة سريلانكا ــ شن هجوم عسكري بالغ القسوة لإلحاق الهزيمة بالمتمردين، ولكن على حساب انتهاكات خطيرة لحقوق الإنسان وتدمير المجتمعات المدنية.

إلا أن سانتوس اختار بدلاً من ذلك المسار الأقل نفعية. فالحرب على أية حال ــ سواء في كولومبيا أو أي مكان آخر  ــ كثيراً ما توحد الأمم، في حين قد يفرقها السلام.

إن تداعيات النهاية الحقيقية للصراع المسلح في كولومبيا سوف يمتد أثرها الملموس إلى ما يتجاوز حدود البلاد. وإذا كانت فنزويلا تحت حكم شافيز قد تحولت إلى دولة مخدرات حيث يتولى أباطرة المخدرات معاونة ورعاية النظام، فإن هذا يعكس العلاقات المميزة مع القوات المسلحة الثورية في كولومبيا. وسوف تكون التداعيات محسوسة أيضاً في المكسيك، حيث تعمل عصابات المخدرات على تمزيق البلاد، وفي الولايات المتحدة التي تُعَد المصدر الأضخم للطلب على مستوى العالم. وسوف تتأثر منطقة غرب أفريقيا أيضا، بعد أن تحولت في الأعوام الأخيرة إلى منطقة العبور الرئيسية لمخدرات أميركا الجنوبية المتجهة إلى أوروبا.

صحيح أن صعوبات هائلة لا تزال تنتظر على الطريق، ولا يزال الاتفاق النهائي غير مؤكد بأي حال، ولكن سانتوس لديه رغم هذا فرصة معقولة للقضاء إلى الأبد على هذا السحر الزائف المتمثل في التغيير الثوري العنيف الذي كان سبباً في إعاقة التحديث السياسي والاقتصادي في أميركا اللاتينية لفترة طويلة.

ترجمة: إبراهيم محمد علي          Translated by: Ibrahim M. Al

Copyright Project Syndicate


شلومو بن عامي وزير خارجية إسرائيل الأسبق، ونائب رئيس مركز توليدو الدولي للسلام حاليا، ومؤلف كتاب “ندوب الحرب وجراح السلام: المأساة الإسرائيلية العربية”.
 

For further information on the topic, please view the following publications from our partners:

Dismantling Colombia’s New Illegal Armed Groups

Sector privado y Desplazamiento Forzado Interno (DFI) en Colombia

Private Sector and Forced Internal Displacement (FID) in Colombia


For more information on issues and events that shape our world please visit the ISN’s Security Watch and Editorial Plan.