El triunfo de la política sobre la economía en Europa

A European flag and a Greek flag
Will Europe's politicians save the Euro? Photo: YoungJ523/flickr

MADRID – En última instancia, la economía, en especial las teorías económicas, siempre conducen hacia imperativos políticos. Es por esta razón que el rápidamente cambiante panorama político de Europa, reformado por insurrecciones electorales en Francia y en Grecia en contra de la austeridad fiscal respaldada por Alemania, también está destinado a afectar las políticas económicas de Europa.

Dicho imperativo ha estado en funcionamiento durante el desarrollo de la historia europea posterior a la segunda guerra mundial. De hecho, por si solo el desplazamiento de Europa de lo que fue la modesta unión aduanera de la Comunidad Económica Europea hacia el mercado único y la moneda común de la actual Unión Monetaria Europea fue un movimiento fundamentalmente político, y por supuesto un movimiento con implicaciones estratégicas. Francia quería doblegar el poder alemán al atarlo al proyecto europeo, y Alemania estaba dispuesta a sacrificar al marco alemán a fin de lograr que Francia acepte a una Alemania unificada, misma que se había constituido en la pesadilla de Europa en los años precedentes a dicha unificación.

Sin duda, una Alemania económicamente robusta es vital para el proyecto europeo, aunque sea sólo porque la historia ha demostrado cuán peligrosa puede ser una Alemania infeliz. De hecho, fue gracias al euro, y al mercado cautivo europeo que viene junto al euro, que Alemania hoy en día es el segundo mayor exportador del mundo (China superó a Alemania en el año 2009).

Sin embargo, a Europa siempre le ha sido difícil llegar a aceptar a una Alemana excesivamente segura de sí misma, por no decir arrogante. La actual crisis política en Europa demuestra que las recetas de austeridad dictadas a la endeudada periferia de Europa por la canciller Ángela Merkel, independientemente de cuán sensatas podrían ser de manera abstracta, se muestran como una imposición por parte de Alemania. La preocupación para muchos no es sólo el histórico “problema alemán” que tiene Europa, sino también la probabilidad de que Alemania pueda llegar a exportar al resto de Europa los fantasmas de políticas radicales y nacionalismo violento que su éxito económico hizo que se difundan domésticamente.

Una vez que la crisis se convirtió en una triste realidad cotidiana para millones de desempleados, en particular para la que parece ser una generación perdida de jóvenes europeos sin empleo, las instituciones de la UE también se convirtieron en blanco de la ira popular. Sus insuficiencias – encarnadas en un engorroso sistema de gobierno, y en cumbres diplomáticas interminables y no concluyentes – y su falta de legitimidad democrática están siendo repudiadas por millones de votantes en todo el continente.

La experiencia de Europa ha demostrado que es políticamente insostenible subordinar a la sociedad a teorías económicas. La vulnerabilidad y frustración que emergen cuando el sistema político fracasa en lo referente a ofrecer soluciones se constituyen en las bases sobre las cuales, de manera constante, surgen movimientos radicales con la finalidad de ofrecer soluciones fáciles.

Como concomitante de este tipo de cortocircuito entre líderes de los partidos mayoritarios y votantes, siempre se encuentran políticas que tienden a reafirmar la identidad étnica, y a hacer surgir sentimientos ultranacionalistas y de intolerancia absoluta. El ex presidente francés Nicolás Sarkozy terminó tratando de apelar, de manera desesperada, a estos mismísimos sentimientos como un último esfuerzo para evitar su muerte política.

Lo que hemos visto en toda Europa en los últimos tiempos es una rebelión de los votantes en contra de la política convencional. En la primera ronda de las elecciones presidenciales francesas, la extrema derecha y la extrema izquierda recibieron más del 30% de los votos, y el Frente Nacional anti-Unión Europea de Martine Le Pen amenazó con suplantar al partido de centro-derecha Unión por un Movimiento Popular y constituirse en el nuevo partido político dominante que representa a la derecha del país. En Grecia, la peligrosa fragmentación del sistema de partidos políticos en una serie de grupos más pequeños, junto con la sólida aparición de una nueva izquierda anti-austeridad – encarnada en el partido “Tsipras” liderado por Syriza Alexis – y de una derecha neo-nazi, ha sumido a la gobernabilidad en un estado de parálisis total.

Irónicamente, la relajación del dogma de austeridad que las protestas civilizadas de los partidos dominantes en la Europa periférica no pudieron alcanzar podría producirse como resultado de las políticas arriesgadas propuestas por la izquierda radical griega. A través de su patente rebelión contra la austeridad dictada por Alemania, y al hacer que el retiro griego de la zona euro sea una posibilidad creíble, Syriza logra que se encuentre más cerca que nunca el colapso caótico del euro en la periferia de Europa y posiblemente más allá de dicha periferia. Al afirmar de manera insistente que se debe elegir entre dos ámbitos, ya sea los nuevos términos para el rescate griego o un escenario apocalíptico, Syriza podría estar creando la posibilidad de que se lleve a cabo una resolución cuasi-keynesiana de la crisis europea.

El partido político Tsipras podría ser considerado como “impetuoso” por sus adversarios, los partidos mayoritarios Pasok, partido de centro-izquierda, y Nueva Democracia, partido de centro-derecha; sin embargo, su planteamiento no es irracional. La lectura de la realidad que realiza Tsipras es bastante sobria: el plan de austeridad se ha convertido en una autopista que llevaría a sus compatriotas al infierno social, y que probablemente condenaría a Grecia a permanecer durante largos años en un estado de depresión empobrecedora, durante los cuales se encontraría permanentemente endeudada, además que tal plan podría conducir a una ruptura de la democracia.

Con el tiempo, la ahora legendaria obstinación de Merkel podría tener que sucumbir ante los imperativos de la política. Una cosa es hacer caso omiso al llamamiento a políticas económicas más flexibles realizado por José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, y otra muy distinta desestimar, porque sí, el poderoso mensaje proveniente de los votantes franceses y griegos.

Tampoco se torna en un leve dolor de cabeza político para Merkel tener que hacer frente a una alianza anti-austeridad entre el primer ministro italiano Mario Monti y el nuevo presidente francés François Hollande. La capacidad de España para soportar una “cura” de austeridad que sólo la hunde más profundamente en la recesión también debe tener sus propios límites.

Por todo lo expuesto, ahora el Ministerio Federal de Finanzas de Alemania, que se muestra como el guardián de la rectitud fiscal, está considerando medidas como ser el uso del Banco Europeo de Inversiones para fomentar el crecimiento, la emisión de “bonos de proyecto” de la Unión Europea para financiar inversiones en infraestructura, y permitir que los salarios en Alemania aumenten a un ritmo más rápido en comparación con los del resto de Europa. La inminente, y de hecho inevitable, victoria de la política sobre las teorías económicas recalcitrantes podría estar muy cerca.

Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.

Copyright Project Syndicate


Shlomo Ben Ami, ex ministro de relaciones exteriores de Israel, es actualmente vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para la Paz. Es también autor del libro Cicatrices de guerra, heridas de paz: La tragedia árabe-israelí.
For further information on the topic, please view the following publications from our partners:

Understanding the Future of the Eurozone and of Greece’s Possible Exit

Eurosceptic Big Bang

Is Europe Addressing the Wrong Growth Crisis?


For more information on issues and events that shape our world please visit the ISN’s Security Watch and Editorial Plan.

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Salafis Coming to America

Just a few months ago, no one would have imagined that at the beginning of April a delegation of Egyptian Muslim Brothers would visit Washington — let alone be warmly welcomed inside the White House and the State Department. Even more surprising, it now appears that the Egyptian Salafis — the Muslim Brotherhood’s more conservative Islamist counterparts in Parliament — have grown jealous of the Brotherhood’s warm reception in America’s capital. A credible source close to the Salafis confirmed that they, too, now desire a visit to Washington.

The main Salafi political party, al-Nour, captured approximately 24 percent of the Parliament’s seats in last winter’s election. An inaugural Salafi visit to the U.S. is likely to occur as part of a larger delegation of Egyptian parliamentarians that includes representatives of all political parties. A trip under these circumstances would be acceptable to both the Salafis and the Obama administration, and could be justified as a step towards bridging the substantial cultural and political gap between the two sides.

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Egypt’s Presidential Elections: The Economy


Egypt’s economy has suffered short-term pain from the uncertainty over its political transition – but there’s a chance for confidence to pick up after the presidential elections.
Since the uprising, inward investment and tourism revenues have fallen, growth has slowed, unemployment has risen and the fiscal deficit has widened.

But the fundamentals of Egypt’s economy have not changed. The country has by far the largest population in the Middle East and is one of the Arab world’s most diversified economies. It has oil and gas, world-class tourist attractions and a strategic trading location at the nexus of Europe, the Middle East and Africa. These assets explain why no major investors have pulled out of Egypt since January. There is a chance, though an uncertain one, that Egypt’s economic prospects could be improved if the new regime proves to be less corrupt and more meritocratic.

Of course, the country has deep-seated economic problems. Its demographics are a double-edged sword: the fast-growing, young population of 85m or more can be an engine of growth, but too many are stuck in poverty and unemployment, and state services and infrastructure have been unable to cope with the rising numbers. All the new presidential candidates are under pressure to promise to spread the country’s wealth more evenly – and to create jobs. Whoever wins will face a difficult task. But the possibility of greater clarity over government policy may help to provide a more conducive environment for investment.

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الهند وبنجلاديش: خلافات المياه ودبلوماسية نهر تيستا

تتشارك الهند وبنجلاديش 54 نهراً. وبالرغم من إنشاء المفوضية النهرية المشتركة لإدارة المياه في عام 1972 [معظم الروابط بالإنجليزية]، فإن توتر العلاقات بين البلدين حول مشاركة الموارد المائية بلغ مداه عندما وصل الخلاف إلى نهر تيستا. تعتمد حياة آلاف العائلات على هذه النهر في غرب البنجال وبنجلاديش.

حتى كتابة المقال، وقعت الهند وبنجلاديش اتفاقية موسعة واحدة فقط – اتفاقية ثنائية في العام 1996 تقضي بمشاركة المياه لمدة 30 عام بين البلدين. ولكن تغير ذلك عندما كان يجب على رئيس وزراء الهند، مانمموهان سينج، في سبتمبر / أيلول 2011، التوقيع على اتفاقية أخرى مع نظيره البنجلاديشي حول حق الوصول واستخدام نهر تيستا.

صورة من الجو لنهر تيستا
صورة من الجو لنهر تيستا – تصوير Prato9x على فليكر. مستخدمة تحت رخصة المشاع الإبداعي

يجري نهر تيستا – ومصدره في ولاية سيكيم – خلال منطقة غرب البنجال بالهند قبل دخول بنجلاديش، حيث يمر عبر 45 كم من المناطق الصالحة للري، ويندمج مع نهر براهمابوترا (أو جمنا كما يطلق عليه في بنجلاديش). في العام 1983، اتفق الجانبان الهندي والبنجلاديشي على اتفاق خاص لمشاركة المياه، حيث يحصل الجانبان على 39% و36% من مياه النهر بالترتيب. وتم توسيع نطاق الاتفاقية الثنائية عبر تخصوص نفس النسبة لنهر تيستا.

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India, Bangladesh: Disputa por agua y el río Teesta

India y Bangladesh comparten 54 ríos. A pesar de la creación de una Comisión Conjunta de Ríos [en] para el manejo de aguas desde 1972, las tensiones entre ambos países sobre cómo compartir los recursos llegaron recientemente al punto de disputa por el río Teesta. Están en juego las vidas de innumerables personas de Bengala Occidental y Bangladesh, que dependen del río para su supervivencia.

Hasta la fecha, India y Bangladesh han firmado sólo un amplio pacto respecto al río – un tratado bilateral de 1996 [en] que establecía un arreglo de 30 años para compartir las aguas entre los dos países. Esto iba a cambiar en setiembre de 2011 cuando el Primer Ministro de la India, Dr. Manmohan Singh, firmaría un pacto con su homólogo de Bangladesh en relación con el acceso y el uso del río Teesta.

Aerial View of Teesta River
Vista aerea del río Teesta. Foto en Flickr de Prato9x (CC-BY-NC-ND 2.0)

El Teesta – que tiene su origen en Sikkim – fluye a través de la parte norte de Bengala Occidental en la India antes de entrar a Bangladesh, donde luego de discurrir por aproximadamente 45km de tierra regable, se une al río Brahmaputra (o Jamuna cuando entra a Bangladesh). En 1983, un acuerdo de reparto de aguas ad-hoc [en] fue alcanzado entre India y Bangladesh, mediante el cual ambos países se asignaron el 39% y el 36% del flujo de agua respectivamente. El nuevo tratado bilateral se amplía sobre este acuerdo, al proponer una distribución equitativa del río Teesta.

Sin embargo, el acuerdo fracasó [en] cuando la entonces recién elegida Ministro Jefe de Bengala Occidental, Sra. Mamata Banerjee [en], se negó a aprobar el tratado, por temor a que la pérdida de un mayor volumen de agua a la ribera baja podría causar problemas en la región norte del estado, especialmente durante los meses más secos.

Ganges Hrishikesh
El río Ganges, pasando por Hrishikesh, India. Foto en Flickr de Sanj@y (CC-BY-2.0)

Teniendo en cuenta que el agua es un asunto de estado en la India, y que el partido político de Banerjee, el All India Trinamool Congress [en], es un socio clave de la coalición del gobierno en el poder central, el acuerdo no podía pasar sin su aprobación. Mientras que una gran parte de la población de Bangladesh, así como los medios de comunicación indios vilipendiaron su rígida postura, su oposición a los términos del tratado no estuvo exenta de una cuota de apoyo [en].

En mayo de 2012, durante una visita a la India, la ministra de Relaciones Exteriores de Bangladesh, la Sra. Dipu Moni, advirtió que [en] las relaciones bilaterales se complicaría si la India no pudiera entregar el acuerdo para compartir las aguas del Teesta.

A pesar de esta táctica de presión, el tratado sigue siendo un fuego lento, mientras la India continúa sus esfuerzos de construir un consenso político doméstico [en]. Sin embargo, el ministro indio de Asuntos Exteriores, S.M. Krishna, trató de aliviar las tensiones y aseguró a Bangladesh que la India mantiene su compromiso de una pronta solución a la cuestión de la distribución de las aguas del Teesta.

Río Jamuna (Brahmaputra) en Bangladesh. Foto en Flickr de bengal*foam (CC BY-ND 2.0)

Bangladesh también quiere una solución rápida al problema, e incluso puede estar dispuesto a suavizar su postura [en] debido a la creciente presión en casa para cerrar el trato.

El periodista y blogger bangladesí Farid Ahmed escribe [en]:

Al parecer es bastante claro ahora que … Bangladesh por el momento no se ha asegurado que la India firme un acuerdo … para compartir el agua de los ríos comunes, principalmente el Teesta … Ahora es Bangladesh, quien tiene que hacer lo que debería haber comenzado hace mucho tiempo. Aparte de la diplomacia tradicional, deberían haber transmitido los sentimientos de su público a aquellos al otro lado de la frontera. El cielo está bloqueado para Dhaka ya que ningún canal bangladesí es transmitido por los operadores de cable de la India … La mayoría de los periódicos de la India fueron de apoyo para la causa de Bangladesh en el Teesta. Ese es un lado positivo. ¿Qué hay de la participación con el público de Bengala Occidental?

Sin embargo, mirando más allá de la retórica política, las preocupaciones de Bengala Occidental sobre la seguridad del agua para la región norte no pueden ser pasadas por alto y deben ser disipadas. La India ya está empezando a sentir la presión sobre su seguridad del agua teniendo en cuenta las siemre en aumento exigencias de más agua para su creciente población. De acuerdo al reporte del 2010 ‘Seguridad del agua para la India: la dinámica externa’, publicado [en] por el Instituto de Estudios y Análisis de Defensa (IDSA) [en}:

India se enfrenta a un serio problema de recursos hídricos y como sugieren las tendencias, se espera que se convierta en ‘estrés hídrico’ en 2025, y “escasez de agua” para el año 2050

Ambos países, por lo tanto, necesitan desarrollar un tratado bien meditado y equilibrado que permita una distribución equitativa de las aguas del Teesta, mejorando así las relaciones bilaterales y la reducción de la posibilidad de conflictos por el agua.

(Translation by Juan Arellano)