Nivelando el campo de juego afgano

Afghan farmer works in the field
An Afghan farmer works in the field.

NUEVA YORK – La situación política y de seguridad de Afganistán sigue plagada de incertidumbre, como consecuencia del retiro de las tropas de combate de Estados Unidos y la OTAN, la inminente elección presidencial y las negociaciones de paz estancadas con los talibán. El gobierno reconoce que una inseguridad económica continua no hará más que exacerbar esta situación peligrosa y ha anunciado un nuevo paquete de incentivos económicos que apuntan a atraer inversión extranjera directa.

El paquete incluye el suministro de tierras a empresarios industriales a precios considerablemente reducidos, exenciones impositivas de hasta siete años para los propietarios de las fábricas y préstamos a baja tasa de interés de hasta diez años para los agricultores. Estos incentivos apuntan a los inversores extranjeros y a la élite local, con el objetivo de frenar o hasta revertir la fuga de capitales. Pero las nuevas medidas en definitiva responden a más de lo mismo: una estrategia política fragmentada que resultará inapropiada para solucionar los problemas económicos fundamentales de Afganistán.

En las primeras etapas de la transición de posguerra, la IED aumentó rápidamente, pasando del 1,2% del PBI en 2002 a un pico del 4,3% del PBI en 2005. La mayoría de estos ingresos de capital estaban destinados a los sectores de la construcción y de servicios -los principales motores del crecimiento del PBI- y apuntaban a satisfacer la demanda internacional, tanto civil como militar.

Sin embargo, en 2006-2007, los niveles de IED comenzaron a caer, debido a una situación de seguridad en franco deterioro, una continua falta de electricidad e infraestructura adecuada, una escasez de mano de obra calificada, sistemas legales y regulatorios inapropiados, procedimientos burocráticos ineficientes y la necesidad de renovar anualmente las licencias de las compañías. Las confiscaciones de tierras, la corrupción crónica, la impunidad, la incapacidad de implementar los contratos y la fragmentación e ineficacia de la ayuda disuadió aún más la inversión extranjera y doméstica. En consecuencia, la IED se desmoronó a menos del 0,5% del PBI anualmente en 2011-2012.

Es más, en un esfuerzo por desarrollar dos de las minas más grandes del mundo, la avaricia de los inversores pesó más que sus preocupaciones referidas a la seguridad y al clima de negocios. En 2007, la Corporación Metalúrgica de China ganó la concesión para el depósito de cobre Aynak en la provincia de Logar. En 2011, un grupo de compañías estatales y privadas de la India ganaron la concesión para el depósito de mineral de hierro Hajigak en la provincia de Bamyan. Pero, a pesar de los precios multimillonarios y las altas expectativas de estos proyectos, las inversiones han generado escasos progresos, en parte debido a cuestiones de seguridad.

Peor aún, el desplazamiento de los residentes de las minas, los malos salarios de los trabajadores y el daño ambiental generaron resentimiento en las comunidades locales, un sentimiento que probablemente crezca en el futuro. Después de todo, otorgar recursos minerales a los extranjeros reduce -y hasta podría eliminar- sus beneficios para la gente local.

En la situación actual, la economía de Afganistán es una casa de naipes. Los niveles de ayuda son comparables al PBI y los donantes cubren aproximadamente las dos terceras partes del gasto del gobierno y todo el déficit de cuenta corriente, que representa el 40% del PBI. Pero la ayuda está decayendo y se espera que caiga marcadamente después de 2014.

En lugar de seguir adoptando medidas poco sistémicas como la que acaba de aprobar, el gobierno necesita implementar una estrategia integrada y con un objetivo claro a fin de reactivar la inversión, el empleo y el comercio. De hecho, un cambio drástico en las políticas es esencial para evitar el colapso económico.

Para reducir los riesgos asociados con la inversión en Afganistán, el gobierno debe crear un sistema que beneficie por igual a las comunidades locales y a los inversores extranjeros. Esto se puede lograr con una estrategia basada en dos “zonas de reconstrucción” diferentes pero mutuamente beneficiosas: una zona orientada a la exportación (ERZ por su sigla en inglés) y una zona de producción local (LRZ por su sigla en inglés).

La ERZ, centrada exclusivamente en la producción de bienes para la exportación, ofrecería incentivos impositivos, infraestructura y servicios básicos, seguridad y un marco legal estable para los inversores. A cambio, los inversores se comprometerían a capacitar a los trabajadores locales, crear empleo comprando insumos y servicios locales, mejorar las prácticas corporativas y los estándares de los proveedores locales, facilitar las transferencias de tecnología y establecer vínculos con las universidades y escuelas técnicas locales.

La LRZ le permitiría a la gente local mejorar su calidad de vida a través de la producción de bienes agrícolas, la oferta eficiente de servicios y la industria ligera. Un esquema de este tipo también ayudaría a fomentar la igualdad de género ofreciendo un campo de juego nivelado para todos los afganos en términos de seguridad, servicios sociales, infraestructura, crédito e insumos (como semillas, fertilizantes y maquinaria agrícola). Es más, fomentaría los suministros de alimentos y reduciría la exorbitante dependencia de Afganistán de las importaciones.

Al centrarse exclusivamente en los extranjeros y las élites domésticas para la inversión, Afganistán se está perdiendo el vasto potencial de los microemprendedores y las pequeñas empresas a la hora de contribuir a un crecimiento estable del PBI. Alcanzar la paz y la estabilidad tan necesarias será imposible sin ellos.

Copyright Project Syndicate.


Graciana del Castillo es la autora de Rebuilding War-Torn States y del libro de inminente publicación Guilty Party: The International Community in Afghanistan.


For additional reading on this topic please see:

John Kerry’s Islamabad Visit

Zero Option & Afghan Stability -Karzai, Obama and the High Stakes

Afghanistan’s Parties in Transition


For more information on issues and events that shape our world please visit the ISN’s Weekly Dossiers and Security Watch.

توفير الفرص المتكافئة في أفغانستان

Afghan farmer works in the field
An Afghan farmer works in the field.

نيويورك ــ إن الموقف الأمني والسياسي في أفغانستان يظل متأزماً بسبب عدم اليقين النابع من انسحاب القوات المقاتلة التابعة للولايات المتحدة ومنظمة حلف شمال الأطلسي، والانتخابات الرئاسية المقبلة، ومفاوضات السلام المتوقفة مع طالبان. والواقع أن الحكومة التي تدرك أن استمرار الشعور بعدم الأمان على الصعيد الاقتصادي من شأنه أن يؤدي إلى تفاقم هذا الموقف الخطير أعلنت عن حزمة جديدة من الحوافز الاقتصادية التي تهدف إلى جذب الاستثمار الأجنبي المباشر.

وتتضمن الحزمة توفير الأراضي للصناعيين بأسعار مخفضة إلى حد كبير، وإعفاءات ضريبية قد تصل إلى سبعة أعوام لأصحاب المصانع، فضلاً عن أسعار الفائدة المخفضة على قروض تصل إلى عشرة أعوام للمزارعين. وتستهدف هذه الحوافز المستثمرين الأجانب والنخب المحلية، بغرض وقف أو حتى عكس اتجاه هروب رؤوس الأموال. ولكن التدابير الجديدة في نهاية المطاف ليست أكثر من مجرد المزيد من الشيء نفسه: النهج السياسي المجزأ الذي سوف يثبت كونه غير كاف لحل المشاكل الاقتصادية الجوهرية في أفغانستان.

في المراحل المبكرة من عملية الانتقال بعد الحرب، تزايد الاستثمار المباشر الأجنبي بسرعة، فارتفع من 1.2% من الناتج المحلي الإجمالي في عام 2002 إلى ذروته بنسبة 4.3% من الناتج المحلي الإجمالي في عام 2005. وكانت أغلب هذه التدفقات موجهة نحو قطاعات البناء والخدمات ــ المحركات الرئيسية لنمو الناتج المحلي الإجمالي ــ وتهدف إلى تلبية الطلب الدولي، المدني والعسكري على حد سواء.

ولكن في الفترة 2006-2007، بدأت مستويات الاستثمار المباشر الأجنبي تنخفض، نظراً للتدهور الحاد في الوضع الأمني، واستمرار نقص الكهرباء والبنية الأساسية الملائمة، والعجز في العمالة الماهرة، وافتقار الأجهزة القانونية والتنظيمية إلى الكفاءة، والإجراءات البيروقراطية غير الفعّالة، والحاجة إلى تجديد تراخيص الشركات سنويا. وكان الاستيلاء على الأراضي، والفساد المزمن، والإفلات من العقاب، والعجز عن إنفاذ العقود، وتفتت المعونات وعدم فعاليتها من الأسباب التي أدت إلى المزيد من تثبيط الاستثمار الأجنبي والمحلي. ونتيجة لهذا فقد انهار الاستثمار المباشر الأجنبي ليصبح أقل من 0.5% من الناتج المحلي الإجمالي سنويا في الفترة 2011-2012.

وعلاوة على ذلك، ففي إطار الجهود الرامية إلى تطوير اثنين من أكبر المناجم في العالم، كان لجشع المستثمرين الغَلَبة على أمنهم ومخاوفهم في ما يتصل بمناخ الأعمال. ففي عام 2007، حصلت شركة المعادن من الصين على امتياز استغلال ركاز خام النحاس في إقليم لوجار. وفي عام 2011، حصلت مجموعة من الشركات الهندية المملوكة للدولة والخاصة على امتياز استغلال ركاز خام الحديد في إقليم باميان. ولكن بالرغم من إعلان هذه المشاريع عن أسعار تبلغ مليارات الدولارات جنباً إلى جنب مع التوقعات العالية، فإن الاستثمارات لم تحقق تقدماً كبيرا، ويرجع هذا جزئياً إلى قضايا أمنية.

والأسوأ من هذا أن نزوح السكان بسبب المناجم، وتواضع أجور العمال، والأضرار البيئية، كل هذا كان سبباً في توليد الاستياء والسخط في المجتمعات المحلية، وهي المشاعر التي من المرجح أن تنمو في المستقبل. وفي نهاية المطاف فإن منح حقوق استغلال الموارد المعدنية للأجانب من شأنه أن يقلل من ــ بل وربما يقضي على ــ الفوائد المترتبة عليها بالنسبة للسكان المحليين.

وعلى هذه الخلفية أصبح الاقتصاد الأفغاني أشبه ببيت من ورق. والواقع أن مستويات المعونة أصبحت مقارِبة للناتج المحلي الإجمالي، حيث تغطي الجهات المانحة ما يقرب من ثلثي الإنفاق الحكومي وكامل عجز الحساب الجاري، الذي بلغ 40% من الناتج المحلي الإجمالي. ولكن المساعدات بدأت تتراجع ومن المتوقع أن تسجل هبوطاً حاداً بعد عام 2014.

وبدلاً من الاستمرار في ملاحقة تدابير تدريجية بطيئة كتلك التي وافقت عليها للتو، فيتعين على الحكومة أن تبادر إلى تطبيق استراتيجية متكاملة وموجهة لتجديد نشاط الاستثمار وتشغيل العمالة والتجارة. والواقع أن التحول الجذري في السياسة يشكل ضرورة أساسية لتجنب الانهيار الاقتصادي.

ومن أجل تقليص المخاطر المرتبطة بالاستثمار في أفغانستان، فيتعين على الحكومة أن تعمل على إنشاء نظام يستفيد من المجتمعات المحلية والمستثمرين الأجانب على حد سواء. ومن الممكن تحقيق هذه الغاية بالاستعانة باستراتيجية قائمة على منطقتين متميزتين ولكن المنفعة المترتبة عليهما متبادلة لإعادة التعمير: منطقة موجهة للتصدير ومنطقة أخرى للإنتاج المحلي.

إن منطقة التصدير، التي تركز بشكل كامل على إنتاج السلع للتصدير، من شأنها أن توفر الحوافز الضريبية، والبنية الأساسية والخدمات، والأمن، فضلاً عن إطار قانوني مستقر للمستثمرين. وفي المقابل فإن المستثمرين سوف يلتزمون بتدريب العمال المحليين، وخلق فرص العمل من خلال شراء المدخلات والخدمات المحلية، وتحسين الممارسات الشركاتية ومعايير مقدمي الخدمات المحليين، وتيسير نقل التكنولوجيا، وإقامة الصلات والعلاقات مع المدارس الفنية والجامعات المحلية.

أما منطقة الإنتاج المحلي فسوف تمكن الأشخاص المحليين من تحسين معايشهم من خلال إنتاج السلع الزراعية، وتسليم الخدمات بكفاءة، والتصنيع الخفيف. ومن شأن هذه الخطة أن تساعد أيضاً في تعزيز المساواة بين الجنسين من خلال توفير فرص متكافئة لكل الأفغان من حيث الأمن، والخدمات الاجتماعية، والبنية الأساسية، والائتمان، والمدخلات (مثل البذور والأسمدة والميكنة الزراعية). والخطة كفيلة فضلاً عن هذا بزيادة الإمدادات الغذائية والحد من اعتماد أفغانستان المفرط على الواردات.

إن التركيز بشكل كامل على الأجانب والنخب المحلية في مجال الاستثمار يفرض على أفغانستان خسارة الإمكانات الهائلة المتأصلة في الاقتصاد الجزئي والشركات الصغيرة الحجم التي تساهم في نمو الناتج المحلي الإجمالي بشكل ثابت ومضطرد. وسوف يكون تحقيق هدف السلام والاستقرار الذي طال انتظاره مستحيلاً من دون استغلال هذه الإمكانات.

ترجمة: مايسة كامل          Translated by: Maysa Kamel

Copyright Project Syndicate.

جراتسيانا ديل كاستيلو مؤلفة كتاب “إعادة بناء الدول التي مزقتها الحرب”، وكتاب “الطرف المذنب: المجتمع الدولي في أفغانستان”، الذي سيصدر قريبا.

For additional reading on this topic please see:

John Kerry’s Islamabad Visit

Zero Option & Afghan Stability -Karzai, Obama and the High Stakes

Afghanistan’s Parties in Transition


For more information on issues and events that shape our world please visit the ISN’s Weekly Dossiers and Security Watch.

Categories
Security Economy

Leveling the Afghan Playing Field

Afghan farmer works in the field
An Afghan farmer works in the field.

NEW YORK – Afghanistan’s security and political situation remains plagued by uncertainty, stemming from the withdrawal of United States and NATO combat troops, the upcoming presidential election, and the stalled peace negotiations with the Taliban. Recognizing that continued economic insecurity will exacerbate this perilous situation, the government has announced a new package of economic incentives aimed at attracting foreign direct investment.

The package includes the provision of land to industrialists at dramatically reduced prices, tax exemptions of up to seven years for factory owners, and low-interest loans of up to ten years for farmers. Such incentives are targeted at foreign investors and the local elite, with the aim of stopping or even reversing capital flight. But the new measures ultimately amount to more of the same: a fragmented policy approach that will prove inadequate to solve Afghanistan’s fundamental economic problems.

Une autre politique d’investissement en Afghanistan

Afghan farmer works in the field
An Afghan farmer works in the field.

NEW-YORK – La sécurité de l’Afghanistan et sa situation politique restent marquées par l’incertitude due au retrait des troupes des USA et de l’OTAN, l’approche de l’élection présidentielle et l’impasse dans laquelle se trouvent les négociations avec les talibans. Reconnaissant que l’insécurité économique prolongée exacerbe dangereusement cet état de fait, le gouvernement a annoncé un nouveau plan de stimulation économique destiné à attirer les investissements directs étrangers.

Ce plan comporte la vente de terre aux hommes d’affaires pour un prix dérisoire, des exemptions fiscales jusqu’à 7 ans pour les propriétaires d’usine et des prêts à faible taux sur une période pouvant aller jusqu’à 10 ans pour les agriculteurs. Ces avantages destinés à l’élite locale et aux investisseurs étrangers dans le but d’arrêter ou même d’inverser le mouvement de fuite des capitaux ne changeront pas grand chose : ce sont des mesures fragmentaires qui ne permettront pas de résoudre les problèmes économiques fondamentaux de l’Afghanistan.

Au début de la transition d’après-guerre, les investissements directs étrangers ont augmenté rapidement, passant entre 2002 et 2005 de 1,2% à un pic de 4,3% du PIB. La majorité de ces capitaux sont allés à la construction et au secteur des services, les principaux moteurs de croissance, et visait à satisfaire à la demande internationale, qu’elle soit civile ou militaire.

Mais en 2006-2007 les investissements directs étrangers ont commencé à diminuer en raison d’une brusque augmentation de l’insécurité, de l’insuffisance du réseau électrique et des infrastructures, du manque de main d’œuvre qualifiée, d’un système juridique et d’une réglementation inadéquate, d’une bureaucratie inefficace et de la nécessité pour les entreprises de renouveler chaque année leur licence. La saisie des terres, la corruption chronique, l’impunité, l’incapacité de veiller à l’application des contrats, la dispersion et l’inefficacité de l’aide ont contribué également à détourner les investisseurs, qu’ils soient afghans ou étrangers. Aussi les investissements directs étrangers ont-ils dégringolé à 0,5% du PIB en 2011-2012.

L’avidité des investisseurs l’a emporté sur leur préoccupation en matière de sécurité et de climat des affaires dans le cadre du développement de deux des plus grandes mines du monde. La Société métallurgique de Chine a remporté en 2007 la concession du gisement de cuivre d’Aynak dans la province du Logar. Un groupe constitué par l’Etat indien et des entreprises privées a remporté en 2011 la concession du gisement de minerai de fer dans la province de Bamyan. Ces projets se chiffreraient en milliards de dollars et suscitent beaucoup d’espoir. Néanmoins les investissements réalisés n’ont pas permis de réaliser beaucoup de progrès, ceci notamment en raison de problèmes de sécurité.

Pire encore, le déplacement de population, l’exploitation des travailleurs et les dommages causés à l’environnement ont engendré un ressentiment dans les villages voisins, un phénomène probablement appelé à croître. Attribuer les ressources minérales à des étrangers réduit et pourrait même supprimer les bénéfices que pourrait en tirer la population.

Telle qu’elle se présente, l’économie afghane est un château de cartes. Le montant de l’aide est voisin de celui du PIB afghan, les donateurs couvrant les deux tiers des dépenses de l’Etat et la totalité du déficit des comptes courants (40% du PIB). Mais l’aide diminue et devrait chuter après 2014.

Plutôt que de continuer à mettre en œuvre des mesures fragmentaires comme celles qu’il vient d’approuver, le gouvernement devrait appliquer une stratégie intégrée et ciblée destinée à réactiver les investissements, l’emploi et le commerce. Un changement drastique de politique est nécessaire pour éviter un effondrement économique.

Pour réduire les risques associés aux investissements en Afghanistan, le gouvernement doit créer un système bénéficiant à la fois à la population et aux investisseurs étrangers. Il y faudrait une stratégie fondée sur deux types de “zones de reconstruction” mutuellement bénéfiques : l’une (ERZ) produirait des biens destinés à l’exportation et l’autre (LRZ) des biens destinés à la consommation locale.

La première, dédiée exclusivement à la production de biens destinés à l’exportation, bénéficierait d’avantages fiscaux, d’infrastructures et de services de base ; elle serait sécurisée et fournirait un cadre juridique stable aux investisseurs. En échange, ces derniers s’engageraient à former un personnel issu de la population locale, à créer des emplois en achetant des produits de consommation et des services locaux, à améliorer les pratiques d’entreprises et les normes des fournisseurs locaux, à faciliter les transferts de technologie et à établir des liens avec les écoles techniques et les universités afghanes.

Les zones produisant des biens destinés à la consommation locale permettraient à la population locale d’améliorer son niveau de vie au moyen de l’agriculture, la fourniture de service et une manufacture légère. Un tel projet favoriserait également l’égalité des sexes en offrant les mêmes conditions à tous les Afghans en termes de sécurité, de services sociaux, d’infrastructure, de crédits et de produits de consommation (graines, engrais, machines agricoles). Cela améliorerait l’offre de produits alimentaires et réduirait la dépendance exorbitante de l’Afghanistan à l’égard des importations.

En se tournant exclusivement vers l’élite locale et les étrangers pour l’investissement, l’Afghanistan laisse de coté l’énorme potentiel de micro-entrepreneurs et de petites entreprises qui pourrait contribuer fortement à la croissance du PIB. Sans eux, il ne sera pas possible de parvenir à la paix et à la stabilité dont l’Afghanistan a besoin depuis si longtemps.

Traduit de l’anglais par Patrice Horovitz

Copyright Project Syndicate.


Graciana del Castillo est notamment l’auteur de deux livres. L’un est intitulé Rebuilding War-Torn States [Reconstruire les pays dévastés par la guerre] ; l’autre, Guilty Party: The International Community in Afghanistan [La communauté internationale est coupable en Afghanistan] va paraître prochainement.


For additional reading on this topic please see:

John Kerry’s Islamabad Visit

Zero Option & Afghan Stability -Karzai, Obama and the High Stakes

Afghanistan’s Parties in Transition


For more information on issues and events that shape our world please visit the ISN’s Weekly Dossiers and Security Watch.